martes, 30 de junio de 2009

No es mi día, no es el de nadie.

Éste es el posteo número 50. Con la antigüedad que tiene el blog deberían ser más, lo sé. Lo que sucede es que no me gusta postear cualquier cosa (¡como si alguna vez hubiera publicado algo bien hecho!). Éste será una de las excepciones, como esa vez que me senté en un banquito incómodo y describí lo que era estar mirando a la nada y deseando un químico. Ahora podría escribir algo similar aunque inspirada por otros motivos. Voy a jugar a que a alguien le importa, ¿sí? Aquí voy:

No existo, otra vez vuelvo a decir eso. No quiero ser sólo una figurita, un par de palabras más, una persona más en una foto, alguien de relleno. No quiero limitarme a ser sólo un oído para escuchar a los demás. Tengo voz y no la puedo usar. ¿Para qué? Cuando tengo algo bueno que contar, no se me escucha, y con lo malo... Con lo malo piensan que me pueden calmar con un par de palabras bonitas. Y conmigo no funciona.

¿Te diste cuenta en algún momento que acá estoy y que no soy sólo una buena compañía? ¿Será cierto que no tengo relieves? Si los tuviera, me prestarías atención.

Cuando se aproximan estas fechas, vuelvo a ser una más del montón. Y ni siquiera puedo llamar las cosas por su nombre. Podría aprovechar este espacio, escribir muchas cosas, contar anécdotas, jugar a la periodista incluso. Sin embargo, la gran verdad está tácita y así seguirá. ¿Vale la pena decir la verdad y abrir, quizás, una caja de Pandora?

El posteo número 50 d emi blog está dedicado a aquellos que me inspiraron palabras, para bien o para mal, por buenas o malas razones. Gracias a ustedes pude escribir algo, mal que mal. La inspiración de un buen escritor son, como diría Salem, Whisky, pesadillas y un mal matrimonio. Permítanme reemplazar el whisky por Alplax. Gracias

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